Acompañamiento Terapéutico y Psicoanálisis

AT- Renata Barrionuevo



El acompañamiento terapéutico es un dispositivo plenamente centrado en el abordaje del yo. Pero es fundamental que no se trate de una relación especular. Si bien el abordaje está centrado en el yo, el vínculo es asimétrico. El Acompañante Terapéutico debe advenir a un lugar de un Otro simbólico para el paciente (no al de un semejante): que le prestará un yo, pondrá el cuerpo, pero en tanto representante de un equipo, agente terapéutico, capaz de distancia y disociación de su yo, alguien que está en función, en rol y que por su trabajo recibe una remuneración económica.
El acompañamiento terapéutico es un dispositivo de abordaje ambulatorio que se implementa en situaciones de crisis subjetiva, es decir, momento donde un decir no se articula. Definimos la urgencia subjetiva como un momento de corte, donde el sujeto no puede articular un pedido, hay silencio respeto al malestar subjetivo, imposibilidad de poner palabras, entonces se hace necesario calcular desde dónde se produce esta ruptura y facilitar los caminos para hacer hablar la urgencia: ponerla en palabras.

Se debe re-traducir, acompañar, contener, suavizar, etc. Es tarea del equipo tratante re-introducir la dimensión de tiempo y la consideración de una causa. Hay que re-instaurar la posibilidad de que el paciente pueda “decir” lo que ha desencadenado esta crisis.



Desviar el pasaje al acto y brindar las condiciones para ligar y para que advenga un tiempo de comprender. Se trata de pasar de la urgencia según el Otro (médico, familia, sociedad, etc.) a la urgencia del sujeto. Que el paciente se pueda implicar en lo que le pasa, que ese padecer se transforme en síntoma, en un mensaje.
Consideramos al Acompañamiento Terapéutico como uno de los recursos privilegiados para que algún sentido o “solución” empiece a inscribirse y comience a perfilarse una salida de la crisis.

L (45 años) hace un intento de suicidio como un pedido mudo de ayuda frente a lo insoportable de la modalidad vincular con su pareja, de la cual no encuentra modo de separarse. Puesta en el lugar de “enferma”, “inservible” ella responde especularmente ingiriendo toda la medicación de la que dispone. Cuando es internada y un tercero (el equipo médico) interviene puede decir su rechazo a la presencia del marido. Una vez externada se decide un tratamiento psicológico- psiquiátrico y desde ahí se incluye el Acompañante Terapéutico. El trabajo específico en un primer momento consistió en sostener su pedido de separación ayudándola a organizarse en lo concreto y cotidiano de la distribución de horarios y espacios familiares, redistribución de las tareas cotidianas, ocupar de otra manera su rol de mamá. 
Esta pequeña viñeta nos permite ejemplificar cómo el Acompañante Terapéutico (AT) es ante todo un agente de salud, agente re-socializador, integrante de un equipo terapéutico, que tiene un rol y funciones específicas. Su trabajo es asistencial y se enmarca dentro de un equipo interdisciplinario.

Siendo un equipo el que se hace cargo de la situación crítica, todos los integrantes se vuelven responsables directos del paciente y el “secreto profesional” es compartido por todos los integrantes del equipo. La circulación fluida de la información resulta indispensable para el funcionamiento del tratamiento.
Consideramos fundamental que el Acompañante Terapéutico además de una sólida formación teórica, haya elaborado algunas de sus posiciones respecto del padecimiento ya que debe ser capaz de:


*Disociarse para poder relacionarse con el paciente y mantener, por otro lado, un distanciamiento crítico que le permita observar y evaluar la interacción, en pos del cumplimiento de los objetivos trazados según el diagnóstico y motivo de implementación del dispositivo.


*Descentrarse de sus necesidades subjetivas y proponerse como una “herramienta” para el paciente.

*Ser flexible: realizar un pasaje permanente desde la teoría a la práctica. Los conocimientos teóricos y técnicos que el AT posea servirán como base, sobre la cual crear, inventar, o promover diferentes recursos para diferentes pacientes, o para el mismo paciente en distintos momentos y situaciones del acompañamiento.

*Alojar, acompañar y pensar con el paciente.


En el abordaje de las neurosis

La situación analítica intenta permanentemente dejar fuera al yo, para trabajar con el sujeto del inconsciente, que éste advenga. Situación diferente y contraria a la del Acompañamiento Terapéutico.

El Acompañamiento Terapéutico es un dispositivo plenamente centrado en el abordaje del yo. Pero, es tarea fundamental que no se trate de una relación especular. Si bien el abordaje está centrado en el yo, el vínculo es asimétrico. El Acompañante Terapéutico debe advenir a un lugar de un Otro simbólico para el paciente (no al de un semejante): que le prestará un yo, pondrá el cuerpo, pero en tanto representante de un equipo, agente terapéutico, capaz de distancia y disociación de su yo, alguien que está en función, en rol y que por su trabajo recibe una remuneración económica.

La transferencia imaginaria es, generalmente, lo primero a desplegarse y una muy buena guía para acceder al mundo de representaciones del paciente. No se la debe ni confirmar, ni contrariar, sino sostener y estimular, en tanto instrumento de re-conexión del paciente con la “realidad” circundante, como disparador de un pensamiento crítico.  
En la evolución del tratamiento, es tarea del AT, tornar esta transferencia imaginaria en simbólica, es decir, que el paciente ubique al AT en su serie psíquica, para luego de trabajarla, llegar a criterio de realidad y discriminación.
El AT se ofrece a soportar la transferencia, en tanto sostén subjetivo en la vida cotidiana, tanto en las situaciones críticas como en las favorables. Se ofrece a soportar la transferencia para ser trabajada.
La transferencia hacia el AT no es sólo la del paciente sino también la de su familia, el grupo de pertenencia o convivencia. Es importante hacer movimientos para que los mismos colaboren, favorezcan el trabajo con el paciente para la prosecución del tratamiento.



Siendo tratado por un equipo, el paciente establece diferentes tipos de transferencias con cada uno de los profesionales tratantes. 

Es tarea del AT:


*Representar al equipo y sus indicaciones en la vida cotidiana.

*Trabajar las imposibilidades, dificultades o límites para el cumplimiento del tratamiento, o los intentos de boicot al mismo.
*Pensar en equipo.
*Hacer circular la información para planificar nuevas estrategias de intervención y re-elaborar las ya implementadas.
*Estimular el criterio de realidad, discriminación, trabajar las representaciones del paciente respecto del equipo.


La intervención del AT varía en relación a la estructura clínica (Neurosis, Psicosis, Perversión) de la que se trate y la producción sintomática o motivo de tratamiento.

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